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Casalobos, la bodega de Ignacio de Miguel

Hace unos años, Manolo Sanchís, gran aficionado al mundo del vino y la gastronomía, comenzó a proyectar la creación de una bodega para elaborar vinos de gran calidad. Fue transmitiendo esta idea a distintos amigos hasta conseguir un grupo de 16 personas de distintos ámbitos, unidos por la amistad y su pasión por el vino. (Manuel Sanchís, Emilio Butragueño, José Miguel González Michel, Rafael Martín Vázquez, Aitor Karanka, Miguel Bosé, Pedro Barato, Florencio Rodríguez, César Lumbreras, Pato Clavet, Antonio Martín, Luis Mendoza, Manuele Trigueros, Joan Llobet, José Puerta e Ignacio de Miguel.) El proyecto comenzó desde cero. Primero se pusieron en un papel las bases sólidas para lograr el objetivo: buscar una finca, plantar el viñedo y construir la bodega. La finca debería cumplir criterios de calidad para un buen vino: zona soleada, entre 700 y 800 metros de altitud, en ladera, suelos pobres y permeables, pero también criterios estéticos. Bonita, con arbolado, abierta al horizonte, y criterios prácticos: bien comunicada, no muy alejada de Madrid, a precios razonables... Se hicieron muchos kilómetros en busca de este “mirlo blanco”, y al final apareció en el término municipal de Picón, provincia de Ciudad Real, a unos 20 Km. al norte de la capital. 35 ha. de tierra de labor, salpicada de grandes encinas, en ladera orientación sur con espectaculares vistas, junto a un pantano...La finca se encuentra al pie de la Sierra de Casalobos, en la zona de transición entre Los Montes de Toledo y El Campo de Calatrava, no cuenta con tradición vinícola, pero nuestros estudios de suelo y clima nos aseguran que es zona optima para producir uvas de gran calidad. El segundo paso fue diseñar el viñedo, primero utilizando criterios agronómicos, con la asesoria de José Ramón Lissarrague, profesor de viticultura de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid y una de las autoridades de esta materia en España, pero adaptándolas a criterios enológicos. Se plantan en la primavera de 2.004 las primeras 19 ha. de viña con 8,5 de Syrah, 6,3 de Cabernet Sauvignon, 3,2 de Petit Verdot y 1 de Tempranillo.
El tercer paso es la bodega, que se localizará en la propia finca junto al viñedo. En estos momentos se esta terminando el proyecto que realiza la ingeniera Alfatec con el prestigioso estudio de arquitectura Sancho Madridejos.
La cosecha 2.004 esta compuesta en un 50% de Syrah, 35% Cabernet Sauvignon y 15% de Tempranillo. Se ha criado durante 12 meses en 172 barricas, de siete tonelerías distintas (Seguin Moreau, Radoux, Demptos, Vicard, Magreñan, Victoria y Taransaud), tres orígenes (francés mayoritariamente, cáucaso y americano) y dos tamaños (225 y 300 litros).
Se han embotellado en los primeros días de mayo de 2.006, 48.912 botellas bordelesas de 75 cl., que están listas para que las disfrutéis.


Pago del Vicario, ejemplo a seguir

La bodega Pago del Vicario se encuentra ubicada a 9 kilómetros del centro de Ciudad Real en un entorno flanqueado por el río Guadiana y en las primeras estribaciones de los Montes de Toledo.
Dedica toda la uva que produce, en los viñedos situados junto a la bodega, a la elaboración de sus propios vinos, con la filosofía de pago con la que nació el proyecto en el año 2000 de la mano de los hermanos Antonio e Ignacio Barco. Su espíritu empresarial, empapado por la tradición agrícola familiar, les ha llevado a apostar por la creación de un complejo enoturístico dotado de bodega, hotel y restaurante en el que el vino y la gastronomía, juegan un papel principal.
El nombre de Pago del Vicario es fruto de la fusión de dos hechos. Por un lado, la finca se encuentra enclavada junto al embalse del Vicario y, por otro lado, un antepasado de la familia, gran amante del vino y la viticultura, fue vicario de la Diócesis de Ciudad Real. Este hombre defendió, en tiempos difíciles, el moderno concepto de pago que se basa en el seguimiento del producto desde la cepa hasta su envasado en un mismo espacio, filosofía que hoy se defiende con la misma pasión.
La finca está situada a unos 600 metros de altitud sobre el nivel del mar y cuenta con un total de 130 hectáreas de viñedo en el que predomina la Tempranillo, la uva española por excelencia. Pago del Vicario cuenta además con Garnacha, Graciano, Merlot, Syrah, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot en tintas; Verdejo, Sauvignon Blanc y Chardonnay en blancas.
Posee una orografía ondulada, con pendientes decrecientes hacia el cauce del río, hecho que proporciona temperaturas más suaves que las habituales del área y grandes contrastes entre la noche y el día, lo que redunda en beneficio de la uva.
Los suelos, muy heterogéneos en cuanto a textura y composición, van desde los francoarenosos y francolimosos a zonas pedregosas y de pizarra, algo particular de esta zona. Este hecho aporta singularidad a cada una de sus uvas, en una plantación dividida en 25 parcelas que se cultivan de forma individual según el vino del que vayan a formar parte.
La bodega, en forma de catalejo, se levanta sobre el propio viñedo y se funde con el entorno de una manera natural y con una silueta vanguardista al margen del río Guadiana y a los pies de los Montes de Toledo.
Su diseño conjuga modernidad y tradición. En su interior instalaciones de última generación y un parque de barricas compuesto por distintos tipos de roble: predominantemente de origen francés, así como americano y del Caúcaso.
Todos los vinos son fruto de vendimias realizadas a las horas de menos calor, a partir de las cuatro de la madrugada, con uvas seleccionadas en su punto óptimo de maduración.
De la combinación de variedades españolas y foraneas surgen los diferentes Pago del Vicario: Agios, Monagós, 50-50, Penta, Talva, Corte Dulce así como nuestro monovarietales: Petit Verdot Rosado, Merlot Dulce y el Blanco de Tempranillo.
Susana López Mendiondo, enóloga de la bodega, es ingeniero agrónomo y Máster en Enología y Viticultura por la Universidad Politécnica de Madrid. Nacida en Sant Sadurní D´Anoia comenzó su labor profesional de la mano de la enóloga Mª Isabel Mijares. En 1998 pasó a ser la enóloga de la bodega Mas Gil en Calonge (Girona) donde trabajó con el asesoramiento de Peter Sisseck, autor entre otros vinos del mítico Dominio de Pingus en la Ribera de Duero, para la elaboración de los Clos D´Agon tinto y blanco, así como del Clos Valmaña. En la campaña de 2002 se incorporó como directora técnica a Pago del Vicario y desde entonces es la responsable de la elaboración de todos sus vinos.
El hotel de la bodega, un establecimiento de cuatro estrellas, con decoración minimalista, cuenta con 23 habitaciones y una suite, piscina, jardines y bicicletas de montaña, y pronto un SPA con vinoterapia. A tan solo 9 kms de Ciudad Real, es una oportunidad de acercarse a la cultura del vino y disfrutar el enoturimo a través de visitas guiadas por la bodega y el viñedo y con cursos de cata.
El restaurante, ubicado en el edificio de la bodega y con vistas a la sala de barricas y al viñedo, ofrece una cocina de fusión entre tradición y modernidad donde manda el producto
en armonía con los vinos de la bodega.
Un maravillo conjunto para disfrutar de un verdadero enclave de enoturismo en la Mancha.


Alzania la otra Navarra

Dos jóvenes enólogos ilusionados han apostado por esta zona que conocen perfectamente y, viendo los resultados, la impresión que nos queda es que han acertado. La apuesta es importante y arriesgada porque desde el inicio han perseguido situar sus vinos entre los de alta gama.
María Sáenz-Olazábal y José Manuel Echeverría son los dos protagonistas de este proyecto de crear una bodega propia y elaborar sus vinos. A finales del año 99 comenzaron a excavar los terrenos adquiridos en Los Arcos para poder comenzar a elaborar vino a partir de la añada 2000. Son dos enamorados del mundo del vino, ella es licenciada en biología y enóloga y en su casa siempre ha sido algo importante el vino. Sus abuelos eran propietarios de una bodega en San Asensio. Trabajó una campaña en CVNE y dos en distintas cooperativas de la Rioja Baja. Ha realizado un estudio sobre el carácter 'killer' en levaduras de la DOC Rioja.
A José Manuel le viene la pasión a la viña y el vino de su abuelo y de su padre, que poseían viñas. Es ingeniero técnico agrícola, 'master' en Viticultura y Enología, especialista en viticultura y enología en climas cálidos por la OIV, licenciado en Enología, y está realizando en la actualidad la tesis doctoral. Ha sido director técnico durante cuatro años de Bodegas Castillo de Monjardín, asesor en la creación y puesta en marcha de varias bodegas, colaborador en cursos de enología y cata y, en la actualidad, trabaja también como enólogo de la bodega Javier Asensio en Sesma.
Juntos están realizando en la actualidad un estudio sobre la elaboración de vino blanco seco de moscatel en una zona de la Rioja.
La pasión por la viña tanto de María como de José Manuel hace que todos los esfuerzos estén centrados en conseguir la mejor uva base para conseguir su objetivo final de elaborar vinos tintos de alta calidad. Toda la uva que entra en la bodega procede de uvas seleccionadas viñedo a viñedo junto a las ocho hectáreas de viñedo propio. También realizan una exhaustiva prospección y control de los viñedos donde compran el resto de la uva. Sólo se seleccionan las uvas que cumplan todos los requisitos exigidos; producciones bajas, madurez glucídica y fenólica total, estado sanitario impecable...
La mayoría de las viñas se encuentran en los términos de Los Arcos y Arroniz, todos en la Tierra de Estella. Los rendimientos de ninguna de las fincas superan los 5.000 kilos por hectárea, la situación de los viñedos es en laderas y el tipo de suelos es rico en carbonatos y arcilla. El sistema de conducción es en espaldera y la poda en cordón doble. La edad media de las viñas es de 18 a 20 años. El marco de plantación es de 1.10 x 2.50.
La bodega está concebida como un lugar funcional con un carácter rústico de bodega tradicional. Para su construcción han utilizado piedra, ladrillo viejo, madera de derribo... Lo primero que llama la atención al pisarla es que está pensado hasta el más mínimo detalle; la amplitud, la increíble limpieza, el orden, el completo equipamiento y la utilización del espacio. Apoya la idea de ser concebida para elaborar grandes vinos. Hoy producen unas 30.000 botellas y quieren llegar en unos años a las 100.000-125.000 botellas máximo aunque la bodega tiene capacidad para vinificar 500.000 litros.
Muy buenos tintos que haran las delicias de los más exigentes.


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